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Antropoceno

Antropoceno

BENITO A. DE LA MORENA

Dr. Ciencias Físicas. Académico Numerario de la Academia Iberoamericana de La Rábida

Q

uerido amigo, como siempre, tus reflexiones son certeras para mí, así como el corolario de que, «se trata de una verdadera aniquilación biológica que tendrá graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas en el futuro inmediato».

Pero… ¿a quién le importa el futuro inmediato?, ¡hoy vivimos en el presente inmediato! y a pocos nos interesa ya el plantear cual es el camino «natural» dentro del comportamiento evolutivo de las especies del planeta a las que nosotros también pertenecemos, pues somos, tan sólo, unos «animales» depredadores con un por ciento de inteligencia muy limitado, que cada vez se desarrolla más lentamente por los hábitos sociales y de ocio que, subliminalmente, pretenden dirigir nuestro pensamiento.

Y a pesar de que existan mentes brillantes que nos enseñan el mejor camino, no podemos olvidar, ni impedir, que la «gran masa dirigida» acepte contemplativa el rumbo marcado por los poderes fácticos, de todo tipo, que sólo atiende a sus ambiciones de grupo o personales, a costa de lo que sea. «Somos lo que somos y tenemos lo que tenemos».

Tan sólo debemos observar, pausadamente, los acontecimientos socio políticos actuales que abordan temas de intrascendencia real, ante los verdaderos problemas de la sociedad, pues, aunque también sea delito, los medios de comunicación dedican centenas de horas al fraude de un máster y «olvidan» pronunciarse sobre las guerras interesadas que estamos creando para vender armamento; tampoco debe ser noticia el recordar que el 80% de la riqueza del mundo está en manos de un escaso 20% de ciudadanos; o que la emigración que ahora experimentamos, es causa del colonialismo que el gran capital, de derechas y de izquierdas, ha originado al degradar y dejar en la miseria a más de un 60% de la población mundial, esquilmando sus reservas naturales, petrolíferas, madereras o mineras, para beneficio de las multinacionales, bancos y accionistas que habitamos el primer mundo. ¡¡Eso no es noticia!!

Yo, hace tiempo, desde mi perspectiva como científico de la atmósfera y bastante implicado en la conservación del medio ambiente, adopté la postura de aceptar la extinción de la especie humana tal y como la conocemos, a un medio plazo evolutivo, y aunque siga predicando con el ejemplo las estrategias de conservación que afectan a la calidad de vida y proclamando que el proceso evolutivo no se debe parar, pensando en el bien colectivo, debo reconocer que vislumbro a medio plazo la destrucción de mi propia especie.

Tema complejo para exponer y también para entender, salvo que se debata delante de una buena manzanilla de Montilla o un excelente vermut de Moguer, todo depende del aperitivo que te apetezca y al que estás invitado.

Un fuerte abrazo y destaco seguidamente, entre líneas, las frases más sustanciales de tu excelente reflexión sobre el tema que hemos debatido, «impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas del Planeta».

Mi amigo opinaba:

Si no fuera porque lo que está en juego es la propia supervivencia de la especie humana cualquiera podría pensar que los conceptos que ya manejan, con inquietante naturalidad, algunos notables especialistas, están teñidos de un exagerado dramatismo…

Quienes hablan de los «jinetes del apocalipsis ambiental» no son apasionados militantes de alguna organización ecologista sino científicos rigurosos que, después de analizar el impacto de nuestro modelo de desarrollo en los recursos del planeta, tratan de llamar la atención sobre una crisis que no deja de multiplicar sus frentes, que se extiende a escala planetaria, que comienza a ser irreversible en algunas de sus manifestaciones y que, sobre todo, erosiona los pilares que sostienen la vida en la Tierra…

Aunque sea de manera simplificada podríamos decir que todo se reduce a un problema de gula, debido a nuestra desmedida voracidad como especie dominante. Consumimos mucho más de lo que realmente necesitamos…

«Nos enfrentamos a riesgos, llamados existenciales, que amenazan con barrer del mapa a la humanidad…»

«No se trata solo de los riesgos de grandes desastres, sino de desastres que podrían acabar con la historia». Las evidencias de esta amenaza son tan sólidas que hace menos de un año la comunidad científica comenzó a considerar que ya hemos cruzado el umbral de una nueva era geológica, el Antropoceno,…

La globalización es el concepto sobre el que gira esta crisis ambiental porque, como explica la primera ley de la Ecología, «todo está relacionado con todo».

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