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Status De Poder

Status de poder

BENITO A. DE LA MORENA

Dr. Ciencias Físicas. Académico Numerario de la Academia Iberoamericana de La Rábida

E

n un reciente artículo publicado en Blog ABC, Esteban Villarejo informa del «ranking de las 100 principales empresas de Defensa, con Lockheed Martin como líder», un mercado que alcanzó en 2016 los 374.800 millones de dólares en ventas y donde EEUU copa el sector con 38 empresas, lo que significa un 57,9% del total, seguida por compañías británicas (9,6%), rusas (7,1%), francesas (5%) y transeuropeas (4,2%) y donde España ocupa el puesto número 98 con Navantia.

(Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) https://www.sipri.org/sites/default/files/2017-12/fs_arms_industry_2016.pdf)

Este productivo servicio generó, en 2016, más de tres millones de puestos de trabajo directos a nivel mundial, más los millones de empleos indirectos en los países que las importan, el comercio de tránsito y servicio, etcétera. Entre los principales importadores de esas armas destacan los países asiáticos (China, India, Vietnam, Corea del Sur…) y árabes, especialmente Arabia Saudí.

Tras los datos viene la reflexión lógica de que la «ley de la oferta y la demanda» es la que justifica este oneroso negocio, que no sólo se apoya en que existan clientes, sino en el consumo que se realiza del producto vendido y adquirido.

Si seguimos con la reflexión, debemos pensar que estamos hablando de armas de alta tecnología bélica que los ejércitos del mundo requieren para defensa o ataque disuasorio contra el potencial enemigo, por ejemplo el fusil de asalto AK-47 ruso, el M16 de calibre 5,56 mm. americano, la ametralladora M240 estandarizada por OTAN, etcétera, o los habituales misiles, drones, tanques, aviones, munición del calibre más diverso y de inmenso poder letal… con el agravante de que su significada tecnología electrónica está en permanente desarrollo tecnológico y con los sistemas informáticos más avanzados de la época; nos referimos a las nuevas armas para las guerras del futuro.

Avanzando en la reflexión, el uso de tal tecnología armamentística sólo puede ser probada en escenarios bélicos, habitualmente ajenos a los países productores. Pero no sólo se trata de probar armas nuevas, se trata de que el negocio sea rentable, por lo que deberé gastar todas aquellas que ya sean obsoletas, y parece que hay dos alternativas, el revenderlas a otros países que no son grandes potencias, o destruirlas con su uso selectivo, en cuyo caso deberemos preguntarnos ¿dónde?

Según el artículo La Seguridad en 2018, de Enrique Navarro en la revista Defensa del pasado día 1 de enero, parece que el yihaidismo del Daesh está casi controlado después de varios años… sin embargo, Oriente Medio seguirá siendo el principal foco de atención, junto a Corea del Norte. Rusia e Irán están produciendo una nueva involución en el Líbano y la reforzada alianza de EEUU con Israel y Arabia Saudí forman los ingredientes de la amenaza sempiterna.

Si son escenarios planificados para el negocio de las armas, el efecto bumerán está servido, pues su primera consecuencia es la emigración «desesperada» que busca disponer de esa mínima calidad de vida a la que se tiene derecho, como está sucediendo actualmente hacia la Unión Europea, y lo que al principio era una acogida solidaria y emocional podría terminar por convertirse en una molestia, pues altera el espacio social al que ya nos hemos acostumbrado y que se ha tardado años en construir a base de esfuerzo e impuestos de una generación ya adulta, que no asume por completo el concepto de escenario global que muchos jóvenes impulsan.

Mientras, los intermediarios, es decir, los bancos y sus accionistas, las multinacionales y sus accionistas, los productores y sus accionistas, los compradores y sus accionistas… y reitero lo de «accionistas», pues somos todos los que compramos acciones y ganamos dinero sin pensar en su procedencia.

Quizás sea una condición natural e innata del ser humano el ansiar ese poder que no ve mas allá de esa riqueza temporal que sólo dura los ochenta años de vida biológica media que tenemos; el pretender ser socios del club que prefiere dominar su mundo durante los escasos treinta años de vida activa, fustigando al resto de la ciudadanía con maltratos, pedofilias, ambiciones… o generando terrorismo de grupos y de lobos solitarios que nos hacen olvidar que el concepto de la palabra Humanidad conlleva desarrollar las opciones de felicidad que la convivencia solidaria ofrece. ¡¡Reflexionemos!!

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