El rol que juega el capítulo de las conferencias es una parte esencial del grupo de actividades que deben realizarse en las academias como Corporación de Derecho Público. Es una manera de acercamiento social convirtiéndose en una forma rápida y efecto simpático y operativo en la transmisión de la información. Vamos a potenciar esta sección desde el compromiso de los autores que plasmaran sus ideas con rigor.
Diversos son los enfoques, orientaciones y visiones que puedan describirse en cada aportación, con una buena organización, un concepto constantemente enriquecido por la investigación y la experiencia; es precisamente esa amplitud semántica, igualmente un obstáculo para abordarlo, pues siempre se deja algo por fuera cuando se trata de un objeto complejo; por ello solo nos centraremos en la dimensión más vital e importante de cualquier organización: las personas, es en ellas donde residen las capacidades y las limitaciones de la organización, son ellas las que asumen compromisos, responsabilidades y funciones, establecen y ejecutan principios, criterios para la toma de decisiones, en ellas se encuentra depositado el talento, la capacidad, el saber hacer que identifica a la organización.
La organización de las actividades que incluyan las Conferencias, debe proyectarse desde lo humano y lo social para que la contribución sea significativa, de aquí que cobre especial importancia el estilo de administrar los recursos que se puedan obtener referidos al capital invertido en dinero, acciones y activos por parte de las personas, dado que estas dan forma a la organización, por ello la maximización de la riqueza en los negocios no ha significado necesariamente desarrollo humano, sino incremento de la productividad y rentabilidad, concentrado en pocas manos, las que tienen el poder.
Parte fundamental en la organización cultural, papel importante lo representan las conferencias: no solo refieren estructuras administrativas articuladas, por recursos en busca de objetivos, donde el conjunto de profesiones y profesionales articulados, desde una estructura organizacional de relaciones e interacciones tendientes a constituir un significado meramente técnico, instrumental y pragmático; la organización cultural se inscribe dentro de un campo conceptual y estratégico que acoge y demanda la construcción de una visión integradora, la cual emerge desde el potencial interdisciplinario, suscitado desde una reflexión abierta a la creatividad y a la diferencia, a la complejidad, que no se agota en el conocimiento objetivo tendiente a producir bienes y servicios, por tanto, supera la instrumentalización del conocimiento y la mercantilización de la cultura.
La organización cultural incorpora el deber ser ético en los individuos y grupos desde valores y principios que posibilitan reconocer la acción conjunta (multicausal) de los diferentes procesos materiales, y órdenes de racionalidad que constituyen su complejidad tendiente a integrar lo general y lo específico, lo racional y lo sensible en el principio de responsabilidad, abierto a la construcción de una nueva racionalidad social y productiva inspirada en la esencia desde donde la cultura convoca.
A modo de conclusión, la organización cultural busca ligar las relaciones históricas y sociopolíticas entre el Estado y la cultura; aporta una estructura organizacional y administrativa que fortalece los sistemas de gestión cultural, generando espacios de reflexión y de praxis desde la participación democrática y descentralizada, permite consolidar propuestas de desarrollo alternativo que trasciendan los manejos tradicionales de la cultura.
El modus operandi de esta sección mostrar, dentro del marco competencial de cada Académico/a la unificación de un conjunto de tareas epistemológicas, políticas y éticas, en un contexto interdisciplinario, desde el reconocimiento de los distintos saberes que posibilitan la construcción de un enfoque holístico, exige una dimensión metodológica que reconozca el potencial y el valor de lo diverso, que articula el orden histórico, del discurso de los saberes, de las estrategias del poder en el saber y del valor de la responsabilidad en un contexto axiológico que refiere una organización comprometida.
En definitiva, la etimología de la palabra conferencia tiene su origen en el latín medieval “conferentia”, que significa “reunión”, “confrontación” o “debate”. Aunque la palabra suele asociarse a discusiones sobre asuntos públicos o con una gran cantidad de participantes, en realidad tiene que ver con la exposición de un tema ante más de dos personas.
En una conferencia se debate y expone un determinado asunto que puede tener varias tipologías, sin bien las más habituales son de carácter científico, social, político, medioambiental o deportivo.
Normalmente el acto está conducido por expertos en la temática que trasladan sus conocimientos a los asistentes. Al final del encuentro, estos últimos suelen tener un turno de palabra para resolver dudas que les hayan podido surgir o bien para aportar nuevos puntos de vista a lo expuesto.
Una conferencia puede servir como un evento con fines didácticos para aprender sobre una materia, pero también como un punto de encuentro y conexión entre una marca y sus consumidores. No en vano, muchas grandes corporaciones se valen de las conferencias para reforzar el impacto a la hora de presentar nuevas publicaciones, productos o servicios.
Sin embargo, existen diferentes tipos de conferencias en función de los temas a tratar, del grado de participación del público asistente y del uso de los recursos técnicos:



